Ventajas de la rehabilitación neuropsicológica

Rehabilitación neuropsicológica: ¿Qué es?

Derivada de la neuropsicología, la disciplina que tiene el cerebro como objeto de estudio en sus aspectos biológicos y psicológicos y partiendo del concepto de la plasticidad cerebral, nace una nueva forma de terapia conocida como rehabilitación neuropsicológica, un tratamiento o proceso terapéutico que permite mejorar el nivel cognitivo y el nivel conductual de la persona afectada por algún tipo de daño o lesión cerebral. Con la rehabilitación neuropsicológica, un individuo puede potenciar su capacidad de procesamiento de información aún después de haber sufrido una afección neuropsicológica.

Para Bárbara Wilson, psicóloga británica, se trata de un proceso mediante el cual se pueden remediar o aliviar los déficits cognitivos que surgen luego de una lesión estructural, es decir un daño cerebral adquirido; o bien por el deterioro de las funciones cerebrales superiores, logrando restaurar su calidad de vida.

La rehabilitación neuropsicológica necesita crear un nuevo sistema funcional en las áreas nerviosas que siguen intactas tras la lesión; es decir, reestructurar las funciones neuronales en bases nuevas. Para entender este concepto, es importante comprender antes qué es la plasticidad neuronal; un término que explica que las neuronas cercanas a la zona en la que se produce el daño o la lesión, son capaces de, progresivamente, aprender las funciones que cumplían anteriormente las neuronas dañadas, por lo que, en la mayoría de los casos de lesión cerebral, la rehabilitación es posible.

El objetivo primordial de la rehabilitación neurológica es recuperar las funciones y capacidades dañadas o deterioradas por la lesión y ayudar al paciente a retomar su estilo de vida luego del daño neurológico, rehabilitando no solo el funcionamiento físico de la persona, sino otros aspectos fundamentales como su conducta, sus habilidades y su desenvolvimiento social. Para ello, se debe crear un plan de rehabilitación neuropsicológica que cumpla con una secuencia de pasos:

  1. Facilitar al paciente y sus familiares la comprensión sobre cómo ocurrió la lesión, en qué afecta al cerebro y cómo funciona la rehabilitación neuropsicológica que puede ayudarlo a restituir el daño recibido.
  2. Establecer cuáles son las técnicas y estrategias de recuperación y compensación de déficits cognitivos oportunas para el paciente, según sea su caso y el tipo de lesión o daño que presente.
  3. Enseñar al paciente la conducta adecuada según distintas situaciones sociales.
  4. Propiciar en el paciente el compromiso consigo mismo y trazar metas realistas que pueda alcanzar para retomar en la mayor medida posible, el estilo de vida que llevaba antes de la enfermedad o el accidente que le causó el daño neurológico.

La rehabilitación neuropsicológica debe ser llevada a cabo a manos de un equipo profesional y experto en las distintas disciplinas que forman parte de la rehabilitación, capaz de guiar al paciente a través de todo el proceso. Siendo la rehabilitación neuropsicológica una terapia que incide en los diferentes aspectos de la persona (cognitivos, conductuales, psicológicos y sociales), este equipo debe estar compuesto por expertos de distintas disciplinas; desde neurólogos, neuropsicólogos y psicólogos (encargados de los aspectos físicos y biológicos de la lesión así como problemas psicológicos derivados de la misma), terapeutas ocupacionales y logopedas (en caso de que la función del habla resulte perjudicada) y finalmente, por fisioterapeutas, quienes se encargan de las dificultades motoras generadas por el daño cerebral. Sin embargo, no hay que dejar de lado a los familiares y amigos, quienes también son parte importante de la terapia, pues apoyan e impulsan anímicamente al paciente a mejorar, esforzarse y confiar en que su rehabilitación es posible.

¿A qué tipo de pacientes está dirigida?

La rehabilitación neurológica es una terapia oportuna para todas aquellas personas que han sufrido algún golpe severo o traumatismo craneoencefálico debido a una caída, un accidente, o una lesión provocada por un objeto contundente, así como quienes presentan daño cerebral debido a otras situaciones tales como asfixia, ahogamiento, hipoxia o haber caído en estado de coma y que en consecuencia, presentan síntomas de lesiones cerebrales y deficiencia en el funcionamiento neuronal (pérdida de memoria, descordinación, etc.)

Sin embargo, no solo los lesionados son aptos para recibir este tipo de tratamiento neuropsicológico, sino también aquellos adultos, jóvenes y ancianos que por condiciones como el Alzheimer, la enfermedad de Hungtinton, por Cuerpos de Lewy, o por demencia senil en el caso de los últimos mencionados, disminuyan de manera progresiva sus capacidades cognitivas. La rehabilitación neuropsicológica también puede ser aplicada en niños que presenten déficits cognitivos, como la dislexia y el trastorno por déficit de atención. En síntesis, toda persona cuyas habilidades de concentración, pensamiento, habla, raciocinio, resolución de problemas, toma de decisiones y su memoria se hayan visto perjudicadas debido a una lesión, condición o enfermedad; incluso los adultos de la tercera edad que, sin significar Alzheimer o demencia senil, comienzan a sentirse menos enfocados, más olvidadizos y distraídos, pueden encontrar en la rehabilitación neuropsicológica la solución a sus problemas cotidianos, gracias a la estimulación y el entrenamiento cognitivo y el aprendizaje de nuevos hábitos que signifiquen una mejora en la calidad de vida.

Partiendo del concepto de que el Sistema Nervioso Central no se trata de una estructura invariable, surge la premisa de algo conocido como “plasticidad cerebral”, que básicamente significa que aun habiendo sufrido lesiones a nivel neurológico, el Sistema Nervioso Central tiene la posibilidad de adaptar y reconfigurar sus funciones, disminuyendo las alteraciones y las consecuencias del daño cerebral. Sin embargo, es importante resaltar que la capacidad de recuperación en base a la plasticidad cerebral depende totalmente de la persona y sus capacidades cerebrales, en función de su edad, su grado de intelectualidad, el tiempo trascurrido entre la lesión o la aparición de la enfermedad y el inicio del tratamiento, la causa del daño cerebral y cualquier otro aspecto que pudiera ser relevante para la terapia neuropsicológica.

Técnicas para la rehabilitación neuropsicológica

La rehabilitación neuropsicológica requiere de, en síntesis, tres fases que conforman la terapia; estas son la restauración de las funciones dañadas, la compensación de las funciones perdidas y la sustitución (también llamada optimización) de las funciones restantes.

Restauración: en esta fase de la terapia, se pretende estimular las funciones cognitivas que fueron dañadas, generando efectos o acciones directas sobre ellas.

Compensación: cuando se encuentra una función que más que dañada, ya no puede restaurarse; es decir, se ha perdido por completo, entra en juego la compensación, que es la fase de la rehabilitación que busca potenciar o impulsar formas alternativas o nuevas habilidades que subsanen la función perdida, para obtener los mismos resultados que si se ejecutara la función original.

Sustitución: cuando se han dañado o perdido funciones, es importante reforzar las que quedan, y de eso se trata la sustitución, que tiene como fin enseñarle a la persona afectada nuevas estrategias y habilidades que le permitan resolver los problemas resultantes de las disfunciones cognitivas. Se diferencia de la compensación ya que no se pretende lograr una forma alternativa de la función perdida sino optimizar otras funciones ya existentes.

Para que la rehabilitación neuropsicológica tenga el éxito deseado, es importante ocuparse de otros aspectos inherentes al paciente, tales como su participación activa en la terapia; es decir, que se encuentre motivado y dispuesto a aprender; su estado de salud y su condición física (que esté descansado, que no presente otras enfermedades que dificulten el proceso o disminuyan su ánimo) y por supuesto, el apoyo familiar y de amistades.

Es necesario que el entorno familiar y social del paciente se interese y sea integrado en la rehabilitación de la persona afectada por la lesión cerebral, ya que facilita la adaptación del individuo a la condición que presenta y mejora su estado de ánimo y su disposición para aprender y continuar con la terapia. El apoyo de quienes son importantes para el paciente tiene un efecto directo sobre la salud del mismo, por lo que es fundamental que los especialistas encargados de la rehabilitación incluyan a los familiares y amigos en el programa terapéutico, a través de distintas estrategias que les permitan interactuar con el individuo afectado.                                             

Ventajas de la rehabilitación neuropsicológica

El profesional hace partícipe al paciente. La interacción y cooperación de la persona afectada son aspectos fundamentales para su propia recuperación, puesto que se trata de un tratamiento subjetivo que depende en gran medida de la disposición al aprendizaje que tenga el individuo, tratándose de una terapia basada en la plasticidad cerebral (es decir, se fundamenta en reaprender las funciones y habilidades perdidas o dañadas).

La rehabilitación neuropsicológica no se trata solamente de recuperar las funciones dañadas luego del daño cerebral sino que además motiva al paciente a afrontar sus frustraciones y su relación con el entorno para reintegrarse adecuadamente en él.

La terapia neuropsicológica permite que sean los mismos pacientes quienes detallen su comportamiento, enseñándoles así cuáles son las afecciones directas e indirectas de la lesión cerebral y cómo esta influye en su conducta. De esta manera, también pueden reconocer cual es la mejor forma de reaccionar y de actuar ante cualquier situación.

La ayuda psicoterapéutica colabora en gran medida con el éxito de la rehabilitación neuropsicológica, por cuanto apoya a los pacientes y sus entornos familiares y sociales a afrontar situaciones difíciles o negativas de una mejor manera, en comparación a como lo hacían antes.

Los programas de rehabilitación neuropsicológica, aunque siguen la misma directriz (las tres fases de recuperación, compensación y sustitución), son dinámicos y distintos; dependen enteramente de lo que necesite o requiera la persona a quien se le aplique: su edad, sexo, entorno familiar, la causa del daño neuronal, su disposición y velocidad para el aprendizaje, entre muchos otros elementos. Por ello, cada proceso es individual, único y avanza a su propio ritmo.

 


Autor: © PSIGUIDE