Tipos de fobia: agorafobia, fobia social y otras fobias

agorafobia, fobia social y otros tipos de fobiasAgorafobia

Esta fobia consiste en el temor extremo de estar solo en lugares amplios donde no se puede encontrar ayuda y en lugares reducidos donde no se puede escapar. Las personas que sufren de agorafobia evitan estar en puentes o asistir a marchas donde asistan multitudes. Sus causas exactas son desconocidas y se da en personas que han tenido las llamadas crisis de angustia.

Síntomas

  • Miedo de estar solo en un lugar
  • Temor de encontrarse en lugares sin muchas salidas
  • Dependencia exagerada
  • Distanciamiento exagerado
  • Sensación de asfixia
  • Mareos
  • Vómitos
  • Trastornos estomacales
  • Sudoración
  • Trastornos de respiración

El tratamiento dependerá de la gravedad de la enfermedad, pero usualmente combinan la terapia conductual cognitiva con antidepresivos (Inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina), se necesitan entre unas 10 y 20 consultas para la recuperación del individuo.

Clasificación de la Agorafobia

  • Ataque de pánico en una situación agorafóbica: cuando una persona ya ha sufrido ataques de pánico anteriormente y se encuentra en un lugar donde se presenta la sensación que ya conoce, la fobia surge más rápidamente y con mayor nivel de angustia. Así que se trata de un ataque previsible.
  • Ataque de pánico previsible en una situación segura: el afectado evita llegar a niveles intensos de emoción cuando sabe que va a tener un ataque de pánico.
  • Ataque de pánico imprevisible en una situación segura: el episodio de pánico se presenta con un gran ataque de ansiedad que sacude al individuo cuando se encuentra en un lugar que él considera “seguro”.
  • Ataque de pánico por anticipación: cuando el individuo sabe que va a estar en una situación que va a desencadenar la fobia, aumentan sus niveles de ansiedad y sufre un ataque de pánico sin encontrarse en el contexto.

Tipos de Agorafobia

Demofobia

Temor irracional e injustificado a las multitudes, es un subtipo de agorafobia porque intervienen los espacios, sin embargo, la diferencia es que en este caso no se trata del espacio sino de la gente. Las personas que sufren de esta enfermedad evitan a toda costa asistir a lugares donde transite mucha gente como centros comerciales o el cine.

¿Qué puedo hacer para mejorar?

Es una buena idea asistir a eventos o reuniones pequeñas, poco a poco irse relacionando con más personas a medida que se sienta más cómodo. Repetirse a sí mismo que rodeado de gente se está más seguro y que es una situación fácil de controlar. Cuando comience a sentir que aumentan los niveles de ansiedad comience a respirar profunda y lentamente, coloque música que lo relaje y poco a poco vaya sumándose a la experiencia de compartir con otras personas.

Síntomas

  • Taquicardias
  • Temblor corporal
  • Trastornos de respiración
  • Sudoración
  • Dolor en el tórax
  • Problemas estomacales
  • Mareos
  • Desmayos

Lalofobia

Temor excesivo a hablar en público, esta fobia puede generar serios problemas en la vida de las personas que la padecen. Por lo general, se desarrolla en la infancia, cuando los niños asisten al colegio y les da miedo exponer, van creciendo con ese miedo que posteriormente se convierte en fobia hasta afectar la vida profesional del individuo.

Claustrofobia

Es el miedo a estar en espacios reducidos, pero el tamaño del espacio lo va a determinar la gravedad de la enfermedad. Profesionales afirman que más que el tamaño del lugar, lo que perturba al individuo son los pensamientos incontrolados que comienza a tener en ese momento, en otras palabras, consecuencias que supone que pueden presentarse si se sigue estando en ese lugar. Sus causas generalmente son experiencias angustiantes vividas en el pasado como haberse quedado encerrado en un restaurante o en un lugar poco acogedor, momento en el que se presenta por primera vez la situación de angustia y ansiedad.

Amaxofobia

El miedo irracional a conducir. Se distinguen tres causas:

  • falta de experiencia al volante
  • haber sufrido un ataque de pánico mientras conducía por alguna imprudencia
  • haber sufrido de estrés post-traumático

Existen dos niveles que identifican la gravedad de la fobia al volante y estas son:

  • Paralizante: personas que no pueden ni colocar las manos en el volante.
  • Relativo: cuando usan el automóvil para situaciones puntuales.

Como tratamiento se sugiera la terapia cognitivo-conductual dividida en cuatro etapas: la primera para tomar conciencia de la situación y de evaluar los factores que están influyendo, la segunda para volver a tomar clases de manejo desde cero y erradicar los malos hábitos, la tercera que consiste en aplicar diferentes técnicas que ayuden a bajar los niveles de ansiedad, y la última que tiene como objetivo acercar al individuo al volante poniendo en práctica todo lo aprendido. 

Fobia Social

Esta fobia se manifiesta cuando el individuo experimenta un nivel elevado de ansiedad ante situaciones que están relacionadas con el contacto social. Los síntomas generales de la fobia social son la sudoración excesiva, el aumento de la temperatura de la cara, temblor de los músculos de piernas y brazos, así como la voz entrecortada, manifestaciones que colocan al individuo en una situación mucho más vergonzosa y transforma el contacto social en un momento extremadamente desagradable, desatando en la persona la baja autoestima y el complejo de inferioridad.

Los individuos que sufren de esta fobia temen:

  • Ser el centro de atención
  • Ser observados
  • Que les presenten a otras personas
  • Comer y beber en público
  • Establecer vínculos y relaciones
  • Dirigirse a una gran cantidad de personas
  • Realizar llamadas telefónicas
  • Defender sus ideas o reclamar una situación con la que no se está de acuerdo
  • Asistir a fiestas y reuniones
  • Estar en espacios reducidos con gente alrededor
  • Hacer el ridículo con sus intervenciones

En ocasiones, el individuo se verá obligado a realizar todas esas actividades que le perturban, y es en ese momento cuando la fobia comienza a evolucionar, en este caso, es preciso mencionar que el miedo se alimenta de:

  • La imaginación, cuando el individuo se anticipa a los acontecimientos.
  • Las conductas de precaución
  • Los pensamientos negativos
  • La poca práctica del diálogo
  • La predisposición
  • El arrepentimiento y la preocupación de haberse visto como una persona anormal ante el hecho.
  • La baja autoestima
  • La inseguridad

Síntomas

  • Labios resecos a la hora de hablar
  • Taquicardias
  • Mareos
  • Desmayos
  • Temblor de manos
  • Temblor de piernas
  • Temblor de voz
  • Sudor en las manos
  • Sudor corporal
  • Rubor
  • Hiperidrosis
  • Sensación de falta de aire
  • Problemas de respiración
  • Insomnio
  • Escalofríos
  • Sensación de fatiga
  • Falta de concentración

Causas

  • Padres sobreprotectores
  • Poca interacción social desde la infancia
  • Genética
  • La mala formación
  • La baja autoestima
  • Inseguridad a niveles extremos

Consecuencias

  • Destruye la vida social
  • Evita el progreso profesional
  • Genera frustración
  • Daña la autoestima
  • Afecta el bienestar del círculo familiar
  • Genera episodios de irritación

¿Qué puedo hacer?

  • Leer libros de motivación, emprendimiento y autoayuda.
  • Practicar yoga o realizar alguna actividad física.
  • Leer el periódico en voz alta con matices e interpretación emocional
  • Grabarse a sí mismo dando un discurso como si tuviera en frente a un auditorio lleno de personas.
  • Intentar asistir a las reuniones sociales.
  • Hablar con un profesional

La fobia social puede surgir como consecuencia de otra enfermedad o condición, como el Parkinson, la tartamudez, las cicatrices o deformaciones. Este trastorno se asocia a una autoestima averiada, o al miedo de ser objeto de crítica, sin embargo, es la sensación de ansiedad lo que agobia al individuo.

Tipos de fobia social

Fobia social generalizada: en la que los miedos se activan en todas las situaciones que generen contacto social.

Fobia social específica: ansiedad que se produce en situaciones delimitadas donde la fobia se manifiesta en escenarios específicos, por ejemplo: exclusivamente al hablar en público.

Generalmente esta fobia se origina en la niñez con la timidez extrema, donde se experimenta un miedo que va evolucionando hasta convertirse en fobia. Hay casos en los que este proceso se inicia en la etapa adulta, pero sucede pocas veces. Sin embargo, cualquier persona puede padecerla. Con respecto al tratamiento, su duración es impredecible, puede durar meses, muchos años o toda la vida.

Tratamiento de la fobia social

El profesional encargado puede ser un psicólogo o psicoterapeuta que lleve a cabo una terapia efectiva que ayude a reducir los niveles de ansiedad. La terapia cognitiva será de mucha ayuda para tranquilizar al individuo en situaciones sociales, incluye técnicas como la hipnoterapia, hipnosis clínica cognitiva, técnicas de desensibilización sistemática y técnicas de relajación. La “terapia cognitiva” consiste en modificar los pensamientos y conductas que no son útiles para la superación de la fobia.

Uno de los tratamientos más recomendados es la psicoterapia grupal, debido a que la persona afectada interactúa con otros individuos que padecen del mismo problema, de este modo, el afectado comienza a sentirse acompañado y consciente de que no es la única persona que vive esas irregularidades. 

Tipos de Fobia Social

  1. Ginofobia

    Esta fobia se conoce por el miedo irracional a las partes del cuerpo femenino y sus funciones. La menstruación, los senos y la vagina resultan ser un detonante de ansiedad en el fóbico. También es conocido como el miedo a las mujeres, y es llamado a su vez ginefobia y ginecofobia. Los síntomas abarcan desde el nerviosismo hasta la imposibilidad de relacionarse con las mujeres, algunos desencadenan un odio excesivo hacia la figura femenina.

    La ginofobia no está relacionada con la homosexualidad, porque los homosexuales no experimentan ningún tipo de ansiedad cuando están cerca de una mujer, ni sienten temor por los órganos sexuales femeninos. De hecho, algunos fóbicos leves pueden tener una relación cercana con alguna mujer hasta que se presenta la situación de mantener relaciones sexuales.

    El tratamiento varía, por lo general se recurre a la medicación (ansiolíticos), técnicas de relajación, terapias conductuales, terapias de exposición y ejercicios como el yoga.

    Causas:
    - Traumas infantiles
    - La falta de afecto por parte de la madre
    - Violación
    - Puede surgir como consecuencia de otra enfermedad
    - Genética

    Consecuencias:
    - Desarraigo familiar
    - Aislamiento social
    - Imposibilidad de llevar una vida sana
    - Afecciones en el campo laboral

     
  2. Androfobia

    Miedo exagerado e incontrolable a la presencia masculina. El individuo progresivamente se irá apartando de los grupos sociales y se limitará a pautar visitas privadas exclusivamente al público femenino.

    Como toda enfermedad, sus consecuencias varían dependiendo de la gravedad, cuando el caso es leve, el individuo puede compartir un lugar con una figura masculina, sin embargo, el simple hecho de pensar que puede originarse un contacto sexual hace que comience a trabajar la ansiedad. Por lo general, son mujeres de entre los 18 y 40 años de edad las que padecen este trastorno.

    Causas
    - Ausencia de la figura paterna
    - Rupturas traumáticas o experiencias desagradables con alguna pareja.
    - Violencia en el hogar
    - Abusos sexuales
    -Genética

    Consecuencias
    - Desarraigo familiar
    - Aislamiento social
    - Imposibilidad de llevar una vida sana
    - Daños en el campo laboral

    Los expertos explican que el sufrimiento emocional que experimenta cada individuo tiene que ver con la forma en la que uno interpreta las situaciones que vive y con su modo de pensar, así que dentro de los posibles tratamientos se encuentran: la terapia cognitiva-conductual y la programación neurolingüística, ambas focalizadas en enseñar al paciente técnicas específicas para modificar las creencias irracionales. Estas terapias son guiadas por profesionales: psiquiatras, psicólogos y psicoterapeutas.

    Síntomas
    - Trastornos de la respiración
    - Taquicardias
    - Sudoración excesiva
    - Resequedad en los labios
    - Mareos y náuseas
    - Problemas para pronunciar palabras
    - Temblor en las extremidades
    - Inapetencia
    - Tensión muscular
    - Inseguridad
    - Vergüenza
    - Angustia

     
  3. Xenofobia

    Consiste en el odio, rechazo y repudio a los extranjeros, algunos consideran que se trata de una ideología, pero lo cierto es que es un trastorno psicológico irracional. El individuo que sufra de esta fobia de forma leve puede aceptar la presencia de algún inmigrante mientras que esta persona reconozca su inferioridad sociocultural por estar en un territorio que no le pertenece.

    Lo cierto es que se trata de una discriminación, y a nivel psicológico los expertos aseguran que es causada por un temor a lo desconocido, las personas que padecen de esta fobia sufren de angustia y ansiedad, en los casos extremos tienen ataques de pánico y crisis.
     
  4. Homofobia

    Odio y repudio hacia las personas homosexuales de ambos sexos. Esta es una de las más comunes en la actualidad por los últimos grupos o movimientos homosexuales que han surgido alrededor del mundo. Sus síntomas son fáciles de detectar, cuando un homofóbico esta en presencia de un homosexual quiere golpearle, agredirlo verbalmente, descalificarlo o burlarse de él. Sin embargo, existen también personas de temperamento más tranquilo que simplemente se retiran de todos los lugares donde se encuentra un homosexual porque el simple hecho de mirarlos, les aturde excesivamente.

    Sin embargo, no existen tratamientos que logren erradicar esta fobia. Es posible que a través de sesiones con un profesional en el área, el individuo logre tolerar la presencia de una persona homosexual en el mismo espacio. Por otra parte, es necesario detectar la causa de este rechazo irracional para poder combatirla, entre ellas ubicamos: violación o alguna situación traumática de la infancia que esté vinculada con los hombres o los homosexuales.

Fobia Escolar

Naturalmente los niños desarrollan algunos miedos, pero muchos de estos son evolutivos, es decir, con el tiempo van intensificándose, aumentando y generando problemas graves en la actitud cotidiana del infante, en este punto es cuando el miedo se convierte en fobia y aquí intervienen factores importantes como la salud física, mental y emocional del joven.

La fobia escolar es una problemática heterogénea muy común que se presenta de formas distintas en cada niño. Se manifiesta cuando el niño presenta niveles intensos de ansiedad con el simple hecho de saber que tiene que ir al colegio. La fobia escolar no es una simple negación por parte del individuo, este rechazo va más allá de la pereza de asistir a clases.

 En este tipo de fobia existen dos vertientes:

  1. Factores vinculados con la escuela: están relacionados con la situación escolar, por ejemplo: el bullying por parte de sus compañeros, el rechazo al maestro, bajo rendimiento académico, problemas con la apariencia o algún defecto físico de naturaleza o generado por un accidente.
  2. Factores vinculados con cambios negativos: la ruptura de la unión familiar, la experiencia de alguna muerte familiar cercana o de alguna mascota, también son causantes de estrés psicológico los cambios constantes de escuela y vivienda.

Niveles de fobia escolar

  • Aguda: dura más de dos semanas y menos de un año. Con problemas persistentes durante ese tiempo.
  • Crónica: dura más de un año.

Causas

  • Dificultades de aprendizaje (ej. dislexia, dislalia, discalculia, disgrafía)
  • Miedo a los exámenes
  • Conducta antisocial y rebelde
  • Presión por parte de los maestros o familiares
  • Timidez crónica
  • Déficit de atención
  • Ansiedad por separación
  • Conducta inadecuada del docente
  • Trastorno obsesivo compulsivo

Consecuencias

  • Problemas de concentración y adquisición de conocimientos
  • Retraso escolar
  • Fracaso escolar
  • Alteración de las habilidades sociales
  • Alteración de la vida familiar
  • Daños a la autoestima
  • Depresión infantil
  • Ansiedad
  • Neurosis

Esta fobia se manifiesta a través del motor conductual que se traduce como una actitud negativa ante el hecho de tener que ir a la escuela, también con la activación del sistema nervioso autónomo que se evidencia con el sudor, las taquicardias, y las náuseas. Normalmente los niños que padecen esta fobia tienen en su núcleo familiar alguna persona con problemas de ansiedad, o viven en un clima de tensión en el hogar. 

El diagnóstico de la fobia escolar se realiza a través de una historia clínica conductual, una entrevista al niño con sus familiares más cercanos y con la aplicación de un cuestionario de ansiedad rango-estado. Los niños que presentan este problema se les conoce como fóbicos infantes. El principal objetivo del tratamiento una vez hecho el diagnóstico es lograr que el niño asista a clases sin ansiedad, esto se logra a través de la terapia cognitiva-conductual y la aplicación de técnicas que modifiquen su actitud. Los padres deben:

  • Fortalecer los esfuerzos del joven cuando tenga la mínima intención de regresar a la escuela y no amenazar ni castigar a los niños por no querer ir a clases.
  • Acudir con regularidad al pediatra para que les haga sus respectivos análisis generales y descarten algún problema de causa orgánica.
  • Evitar que el niño deje de asistir a la escuela, para ello habrá que comunicarse regularmente con la maestra encargada para hacer un seguimiento sin que el joven se sienta vigilado.
  • Dialogar con sus hijos y no hacerles sentir culpables. Es conveniente averiguar el origen de la situación y preguntarles: ¿De qué tienen miedo? ¿Qué les asusta tanto? ¿Por qué están preocupados?

¿Cómo detectarlo?

Es indispensable reconocer los síntomas con prontitud para encarar el problema, atacarlo e iniciar el proceso de mejoría. También es recomendable que los padres se hagan las siguientes preguntas: ¿Mi hijo falta a clases con frecuencia? ¿Se pone muy nervioso antes de presentar alguna prueba? ¿Todos los días se niega rotundamente a asistir a la escuela? ¿Por qué?

Los niños pueden presentar factores fisiológicos como dolores de barriga o trastornos digestivos y de sueño, puede que en algunos casos se orinen en los pantalones, comiencen a temblar, se sientan desmotivados, se conviertan en personas agresivas y experimenten pérdida de apetito.

Fobias Infantiles

Para empezar, es importante mencionar que los miedos extremos afectan en mayor medida a los niños y adolescentes, generando en ellos lo que conocemos como fobias. Actualmente, estos medios son subestimados por los padres o representantes del niño, creyendo que son características propias de la edad. Lamentablemente la mayoría de los adultos no se preocupan por aprender a distinguir entre miedos transitorios y miedos evolutivos.

Si el niño responde ante un miedo de forma desproporcionada o desadaptada desencadenando malestares y preocupaciones en el mismo, se debe ir en busca de ayuda profesional porque se ha presentado un patrón de respuestas emocionales negativas conductuales y cognitivas. Aunado a esto, se pueden evaluar los siguientes factores:

  • La duración del miedo o fobia
  • ¿Desde cuándo presenta este problema?
  • ¿Cómo afecta en sus actividades diarias?
  • La intensidad de los síntomas manifestados

En los niños: temor a la separación del núcleo familiar, a las personas extrañas, a los animales y a la oscuridad.

En los jóvenes adolescentes: crítica social, el ¿Qué dirán? O el cuestionamiento de su rendimiento en alguna actividad.

En ambos: un accidente automovilístico, una guerra, la incapacidad de respirar, quemarse o ahogarse.

Los miedos más comunes son: el miedo animal, el miedo ambiental (relacionado con las alturas y con la oscuridad), el miedo a los procedimientos invasivos como las inyecciones y a los payasos. 

Para solucionarlo es indispensable consultar con un profesional. Ellos se encargarán de realizar pruebas que ayuden a detectar la gravedad del miedo o si existe la presencia de una fobia, la buena noticia es que a través de terapias se pueden superar.

Causas

  • Sobreprotección
  • Predisposición
  • Malas experiencias en el pasado

Consecuencias

  • Comorbilidad
  • Trastornos depresivos
  • Ansiedad
  • Baja autoestima

¿Qué deben hacer en casa?

Los padres deben dirigir a sus hijos hacia la autonomía, pero esto no significa que el niño tenga que ser una persona independiente desde temprana edad, sin embargo es recomendable que aprendan a confrontar situaciones difíciles y desafíos por sí mismos, los adultos deben alentarlos y apoyarlos para que el joven sienta la suficiente confianza y encare esas situaciones que vienen molestándolo. En definitiva, la sobreprotección es la peor alternativa cuando existe una fobia.

Una de las actividades más productivas para los niños es moldear materiales como plastilina, así como colorear con témperas, acuarelas o creyones. Estas actividades fomentan la expresividad en el niño y ayudan a que asimilen las emociones del miedo. Si al joven le gusta la música, el baile o el canto, tiene mayores posibilidades de identificar y expresar sus sentimientos.

Por otra parte, durante la fobia, los padres deben:

  • Observar al niño y comparar sus actitudes con las investigaciones realizadas sobre la fobia.
  • Explicarle al joven la diferencia entre la fantasía y la realidad.
  • Transmitirle seguridad a su hijo para que pueda soportar la sensación de pánico.
  • Mostrarle ejemplos de otros personajes que tienen que superar dificultades, en este caso, es recomendable el uso de cuentos que se ajusten a su edad.
  • Asistir a una consulta con un profesional, especialista, psicoterapeuta infantil o psicólogo para que ayude a encaminar el proceso de recuperación y practique las técnicas necesarias para erradicar la fobia, entre ellas, la exposición al estímulo temido, las técnicas de continencia, la desensibilización sistemática en vivo y la desensibilización sistemática en la imaginación.

Fobia Sexual

Esta fobia no consiste en una simple ansiedad que manifiestan las personas cuando van a mantener una relación sexual, sino algo más alarmante. Este trastorno consiste en la aversión persistente e irracional ante la posibilidad de tener una experiencia sexual con la particular característica de que el individuo reconoce que su reacción es anormal y excesiva.

Esta fobia se presenta rara vez en hombres pero con mucha frecuencia en las mujeres, los factores culturales, religiosos y los valores están inmiscuidos e íntimamente relacionados con las experiencias sexuales, pero lo cierto es que detrás de este extenso tema existe un universo de escenarios posibles. En el caso de las mujeres se pueden observar actitudes como la repulsión por los genitales, el olor, la secreción, la masturbación y cualquier elemento relacionado al contacto sexual. Cuando esta situación se vuelve crónica, algunas personas permanecen vírgenes por el resto de sus vidas y desarrollan verdaderas fobias sociales.

Causas

  • Experiencia sexual traumática
  • Abuso sexual
  • Violación
  • Dolor
  • Falta de educación sexual
  • Coito doloroso a causa de una anomalía ginecológica
  • Conflicto neurótico en torno al placer y al disfrute sexual

Consecuencias

  • Sacrifica el amor
  • Atenta contra la camaradería
  • Genera fuertes daños en la unión matrimonial

Es común que el individuo no lo comente por vergüenza, pero esto no hace más que complicar la situación. Es necesario asistir a un especialista, psicólogo y sexólogo que le aconseje y aplique las terapias correspondientes.

Con respecto a los jóvenes y su primera experiencia de pareja, existen también elementos que inciden, como el miedo a que los padres se enteren y desaprueben o miedo a un embarazo precoz, inclusive existe terror por contraer alguna enfermedad de transmisión sexual.

Las personas que padecen esta fobia harán lo posible para evitar tener encuentros sexuales, y solo piensan en la forma de huir, porque de estar envueltos en una situación erótica comenzarán a ponerse excesivamente nerviosos, algunos comienzan a sudar y otros simplemente sufren de malestares estomacales.

Para la mejoría en los casos leves, no se necesitan muchas sesiones de terapia sexual. Los tratamientos están encabezados por un sexólogo o terapeuta entrenado, su principal objetivo es lograr la desensibilización sistemática del temor a través de encuentros sucesivos de creciente carácter erótico sin llegar a consumar el acto sexual. Es posible que el individuo progresivamente considere que cualquier situación puede llevar a un contacto sexual y esto puede generar la paranoia que afectará tanto su vida social, como su vida laboral y en algunos casos, la vida familiar.

Ahora bien, ¿Qué sucede cuando la persona se ve obligada a tener relaciones por la insistencia de su pareja?, en este caso existen algunas variables:

  • Cuando la fobia es leve, algunos individuos son capaces de mantener la calma y serenar la ansiedad, incluso consiguen llegar al orgasmo. De igual forma, es importante mencionar que estos encuentros no son óptimos para disminuir la fobia debido a que la confusión de sentir placer ante una actividad que se rechaza rotundamente crea connotaciones negativas y culpabilidades.
  • Cuando la fobia es grave, el individuo es incapaz de tranquilizarse y se somete a vivir este acto sexual sin tener algún tipo de placer. Ocasionalmente, algunos no se sienten tan incómodos por el hecho de saber que la pareja está disfrutando de la relación sexual.
  • Cuando la fobia está en un nivel considerablemente elevado, sufren internamente durante el acto sexual, no consiguen despegarse de su conflicto y esperan que el sexo dure la menor cantidad de tiempo posible. 
  • Cuando la fobia es crónica y alarmante, la persona siente repugnancia y repulsión cuando se les toca, aunado a esto, no sienten ningún tipo de placer. Comienzan a manifestar temblores, náuseas y vómitos.

A diferencia de otras fobias, esta es particularmente preocupante porque el sexo es un factor presente en el desarrollo de la vida humana y evitarlo puede ser destructivo para el individuo. La imposibilidad de disfrutar del acto sexual de por sí es molesta, pero evitar a toda costa mantener una vida sexual interfiere en el desahogo físico.

Tipos de fobias sexuales

  • A los besos
  • Al contacto genital
  • A la visión de los genitales
  • A hablar de temas eróticos
  • Al olor sexual
  • A los senos grandes o senos pequeños
  • Al tamaño del pene
  • Al embarazo
  • A ser penetrada
  • A penetrar

Otras fobias

Ablutofobia: Miedo a bañarse o lavarse el cuerpo y la cara, aunque se presente con mayor frecuencia en mujeres y niños, cualquier persona es capaz de desarrollarla. Sus consecuencias abarcan muchos niveles, desde lo social hasta lo laboral, sin embargo, es una fobia poco común y existen tratamientos que ayudan a mejorar esta situación a corto plazo. Los síntomas más comunes son: los mareos, excesiva sudoración, ansiedad a niveles altos, ataques de pánico y respiración agitada.

Acrofobia: Miedo a las alturas, es importante no confundirla con el vértigo, la acrofobia consiste en un temor irracional de caerse de una altura elevada y morir. Una de sus consecuencias más graves es la parálisis. El acrofobico evita estar en lugares altos y algunos no pueden ni siquiera subir escaleras. Conviene señalar que esta es una de las fobias más comunes alrededor del mundo, son los jóvenes y las mujeres los más vulnerables a este tipo de trastorno.

Agateofobia: Conocida también con el nombre de maniaphobia, se trata del miedo a volverse loco y este es un trastorno que puede afectar la vida del individuo en todas sus dimensiones. Originan ataques de pánico, niveles críticos y ansiedad y trae como consecuencia en su grado más complejo el aislamiento de la persona. Sus causas exactas se desconocen pero puede estar relacionado con algún episodio traumático de la infancia.

Aicmofobia: Temor a las agujas o cualquier objeto que pueda cortar. El individuo siente pánico a ser pinchado por alguna aguja y no concibe la posibilidad de ser inyectado. Esta situación es preocupante cuando se presentan situaciones médicas que requieren de atención y tratamiento intravenoso. No existe hasta los momentos tratamientos farmacéuticos que ayuden a erradicar esta fobia pero de igual modo se recomienda asistir a un psicólogo o psicoterapeuta que inicie un ciclo de terapias para la mejoría.

Ailurofobia: Miedo irracional hacia los gatos. La persona que padece esta enfermedad no puede tener cerca a un gato, y de tenerlo, comienza a sentir taquicardias, problemas para respirar o ataques de pánico. Dependiendo de la gravedad de la fobia, pueden llevarse a cabo ejercicios que aminoren el miedo: ver videos o fotografías con gatos es un buen ejercicio de iniciación. Este trastorno puede mejorar con la asistencia profesional, psicólogo o psicoterapeuta que apliquen terapias como la hipnosis.

Atazagorafobia: Consiste en el miedo a ser olvidado o a olvidar. Sus síntomas son: depresiones, episodios de ira y sensación de desolación. Existen tratamientos eficaces para combatir esta fobia: la psicoterapia y la medicación, con relación a estos últimos, son empleados usualmente cuando la fobia está relacionada con el aspecto social. Esta es una fobia que se presenta generalmente en los adultos mayores y en los niños adolescentes. Es recomendable que el fóbico asista a terapia grupal para que se relacione con otras personas que experimentan sensaciones parecidas a las de él.

Barofobia: Injustificado miedo a la fuerza de la gravedad. Se trata de una fobia muy extraña que se presenta especialmente en los ascensores y en las escaleras mecánicas de los Centros Comerciales. Sus síntomas son: la ansiedad y la respiración acelerada o la falta de aire. Sus causas, como en otras fobias, pueden relacionarse con experiencias traumáticas de la infancia, pero las razones exactas de su origen aun no se han detectado, en este sentido, conviene aclarar que aunque no se ha logrado dar con el motivo de estos trastornos, todas las fobias tienen una explicación y razón de ser.

Bibliofobia: Se trata del miedo a los libros, una de sus principales características es que el bibliófobo no soporta escuchar la lectura de un libro en voz alta. Sus síntomas más comunes son: extrema sudoración, respiración acelerada, taquicardia y ataques cardiacos de llegar a niveles crónicos. Las causas se remontan a la infancia, es posible que trastornos de aprendizaje no diagnosticados como  dislexias (trastornos del aprendizaje de la lectoescritura), dislalias (trastornos del aprendizaje de la pronunciación de fonemas) u otros trastornos sean uno de los motivos que pueden interferir en el desarrollo de esta fobia, y se desarrolla con el transcurso del tiempo si no se aplican las terapias correspondientes.

Cainolofobia: Miedo irracional a las sorpresas, a los cambios o a las novedades que se presentan cotidianamente. Situaciones que les afectan a los cainolofóbicos son: visitas inesperadas, contratiempos y cambios de planes, el problema aparentemente no es el cambio sino las consecuencias; este tipo de personas asumen que la alteración del ritmo de los acontecimientos genera catástrofe. Su principal características es que son personas que llevan una estricta rutina diaria.

Caligenifobia: También conocido como venustrafobia, se trata del temor excesivo a las mujeres hermosas. Sus causas son inexactas pero se relacionan con un pasado traumático o con un trastorno vinculado a la fobia social. Para los caligenofóbicos, interactuar con otro individuo es una situación realmente incómoda, especialmente con aquellas personas que no conocen, sin embargo, la ansiedad se manifiesta con las mujeres atractivas a causa de la falta de autoestima y seguridad en sí mismo, en pocas palabras, a la persona que padece de esta fobia le aterra no poder impresionar a una mujer que le guste.

Dendrofobia: Consiste en el miedo excesivo a los árboles y todos los elementos que lo acompañan: raíz, hojas, ramas. Los niveles de ansiedad incrementan cuando el dendrofóbico entra en contacto con algún árbol, una de las características particulares de este trastorno es que la persona que la padece evita asistir a parques, zonas naturales, fincas, campos y además en su casa no cultiva ninguna planta ni posee un jardín. Se trata de una fobia común pero difícil de asimilar. Es necesario que la persona que sufra de este temor irracional asista a algún profesional porque los árboles forman parte de una naturaleza que se impone a pesar de los avances tecnológicos y las grandes construcciones, sin mencionar todos los beneficios que le proporcionan a la humanidad, comenzando por el oxígeno.

Ergofobia: Se trata del miedo compulsivo al trabajo. Sus síntomas físicos abarcan la sudoración excesiva, alteración del ritmo cardiaco, respiración coartada, temblor corporal, resequedad en la boca y ataques de pánico cuando la fobia se torna crítica. Una de sus peores consecuencias es imposibilitar a quien sufre de la fobia de trabajar en cualquier área. Sus causas aún no se han precisado, pero al igual que otras fobias está relacionado con algún evento traumático en la infancia, pero también es posible que el haber sido despedido o haber padecido de mobbing (bullying laboral), genere este tipo de problemas.

Eritrofobia: Consiste en el miedo irracional a ruborizarse, es decir, a sonrojarse. Resulta ser una de las fobias más complicadas porque se produce a raíz de una respuesta fisiológica difícil de controlar. La persona que padece esta enfermedad, al sentirse sonrojado, experimenta un episodio de vergüenza que activa los niveles de ansiedad. Se trata de un miedo que se alimenta del miedo y que podría definirse como un ciclo difícil de detener. Sus principales síntomas son: temblor corporal, sudoración excesiva, taquicardias, problemas para respirar, incapacidad de llevar a cabo una conversación.

Falacrofobia: Conocido a su vez con el nombre de peladofobia. Es el miedo anormal a quedarse calvo. Sus causas pueden estar vinculadas a algún evento desagradable o traumático de la infancia. Cuando esta fobia llega a niveles altos puede causar ataques de pánico severos, sus síntomas más comunes son: taquicardias, falta de aliento, resequedad en los labios, mareos, náuseas y vómitos. El Falacrofóbico no siente miedo solamente por quedarse calvo, sino también cuando ve personalmente, en periódicos o revistas personas con calvicie.

Filofobia: Consiste en el temor irracional a estar enamorado, pudiendo traer consecuencias graves para la vida emocional de la persona que la padece. En sus casos más graves, el filofóbico no solamente se niega a la posibilidad de tener una relación amorosa, sino que también se aisla y evita cualquier tipo de afecto, incluyendo el familiar. El filofóbico traduce el acto de enamorarse como una situación excesivamente estresante emocional y físicamente. Por lo general, estos individuos evitan establecer lazos personales fuertes. Pero en el caso de encontrarse frente a una persona que les atrae física y emocionalmente, comienzan a experimentar ataques de pánico, problemas estomacales, taquicardias y sudoración excesiva.

Hematofobia: Fobia a la sangre. Cuando el individuo se encuentra en presencia de una herida o de sangre aumenta el ritmo cardiaco y la presión arterial, luego baja rápidamente y el hematofóbico comienza a experimentar mareos, náuseas, palidez, hasta que finalmente la persona se desmaya, siendo esa una de sus características principales. Sus consecuencias repercuten en la salud del individuo, debido a que estas personas no permiten que les hagan exámenes de sangre. También repercutirían en un momento de emergencia, en la que el fóbico no pueda ayudar a una persona que se encuentre herida y necesite que alguien le lleve a la clínica.

Ictiofobia: Se trata de un extraño temor a los peces que radica en el pensamiento aturdidor de comer su carne o imaginarlos muertos. Se trata de un trastorno poco común, pero los pocos casos han motivado a su investigación. Sus síntomas, al igual que otras fobias están relacionados con la respiración, el ritmo cardíaco y la sudoración. Con relación a su tratamiento, es recomendable que un psicólogo o algún otro profesional en el área aplique una terapia llamada “exposición gradual”.

Lacanofobia: Miedo irracional a los vegetales, y en ocasiones, a las frutas. Los lacanofóbicos por lo general, sienten temor ante un solo vegetal o una sola fruta, estar cerca de ellas, verlas y tocarlas genera una sensación de angustia y repudio que finalmente hacen imposible ingerirlas. Por otra parte, cuando se siente miedo o repudio por varios vegetales, la persona tiene mayores probabilidades de tener carencias a nivel nutricional. Para su tratamiento se sugiere acudir a un especialista que aplique una terapia de exposición gradual.

Metrofobia: Se trata del temor injustificado por la poesía y todo lo que esté relacionada con ella. Algunos estudiosos afirman que quizás su causa se deba a que va dirigida a una población elitesta y el metrofóbico sienta frustración por no entenderla. Su principal característica es que la persona que padece de esta fobia no puede leer ni escuchar poesía, así como lleva un trato distante con los poetas que ya de por sí, rechaza. La buena noticia es que existen tratamientos para este extraño trastorno, el individuo deberá acudir a un especialista quien aplicará técnicas de PNL.

Musofobia: También conocido con el nombre de muridofobia, surifobia y murofobia, se trata del temor a los ratones. Las personas que padecen de esta fobia sienten repulsión ante los roedores en general, incluyendo los hamsters y cuys. Es un subtipo de zoofobia que ataca al individuo al estar en presencia de un roedor o, en los casos graves, a verlos en fotografías o por televisión. Para su tratamiento muchos terapeutas hacen uso de la hipnosis. Sus síntomas son similares a los de las otras fobias, un desajuste del sistema respiratorio y cardiovascular origina altos niveles de ansiedad y desemboca en ataques de pánico.

Necrofobia: Pánico a la muerte, los muertos y todo lo relacionado con este tema. Este tipo de personas se caracterizan por no poder asistir a los cementerios, funerales o entierros. Tampoco pueden ver un cadáver ni una urna porque comienzan a sentir ansiedad, náuseas, mareos, y en algunos casos, desmayos. Los necrofóbicos no soportan ver símbolos que se relacionen con la muerte, incluyendo las iglesias.

Nictofobia: Miedo irracional a la oscuridad, también es conocida con el nombre de escotofobia y ligofobia. Desde siempre han existido muchas personas que sienten miedo de la oscuridad, pero no significa que todas sean nictofóbicas, es decir, esta fobia hace que el individuo experimente un terror excesivo que desencadena en él síntomas físicos y emocionales como el estrés, la ansiedad, la sudoración y las arritmias cardiacas. Cuando la fobia es muy grave, una de sus peores consecuencias es generar parálisis corporal.

Pediofobia: Temor por las muñecas. Este es una fobia poco común pero se desarrolla especialmente en la infancia con aquellas muñecas que poseen rasgos muy parecidos a los de un ser humano, dando la sensación que en cualquier momento pueden moverse o cobrar vida; sucede también con las marionetas o los maniquíes. Es posible que su causa se deba a alguna situación traumática, sin embargo, en ocasiones esta fobia inicia siendo un simple rechazo hacia las muñecas y progresivamente va convirtiéndose en fobia.

Peniafobia: Miedo irracional a ser pobre o a estar cerca de la pobreza. Cierto es que no está en los planes de nadie vivir en un estado de precariedad, pero esta fobia va más allá. El individuo que la posee, no puede siquiera imaginar su vida en esas condiciones y siente una incomodidad evidente cuando está en lugares donde abunda la miseria. Sus síntomas coinciden con el del resto de las fobias y su tratamiento no escapa de los tradicionales, entre ellos-, asistencia por un profesional para llevar a cabo terapias, pero en este caso, también es posible el uso de fármacos como antidepresivos.

Ritifobia: Se traduce como el pánico a las arrugas. La sociedad actual toma en cuenta la imagen más que en décadas anteriores, se puede decir que la estética se ha convertido en elemento indispensable del cuidado tanto en el hombre como en la mujer, por esa razón, la ritifobia es un trastorno que puede presentarse en ambos géneros y una de sus principales características es que la persona que la padece se ve al espejo todos los días para vigilar la presencia repentina de alguna arruga como consecuencia de la edad.

Rupofobia: Temor irracional por la suciedad, la mugre y las bacterias. Se trata de una fobia conocida, los ripofóbicos se caracterizan por: lavarse las manos constantemente, bañarse más de cinco veces al día aunque se esté todo el día en casa, limpiar el hogar de manera compulsiva, ser minucioso con la limpieza de objetos pequeños para evitar la presencia de la suciedad o el polvo. En los casos graves, el individuo evita el contacto físico con otras personas por temor a contraer alguna bacteria. 

Selacofobia: Miedo a los tiburones. Su causa se debe a un evento traumático en la que hubo tiburones de por medio, y en el caso de no ser así, es posible que las predisposiciones genéticas tengan algo que ver. Pero lo cierto es que se trata de una fobia común, lo que varía es su gravedad. Estas personas evitan ir de crucero por altamar en lanchas pequeñas, no van a la playa y no ven películas donde aparezcan tiburones.

Zoofobia: Temor por los animales, de aquí derivan fobias como la selacofobia y la aracnofobia (miedo a las arañas), pero es muy común, especialmente en los niños, quienes van desarrollando esta fobia y acentuando sus síntomas, de modo que se convierte posteriormente en algo difícil de controlar. Sus consecuencias no van más allá de la imposibilidad de tener una mascota en la casa o tener un contacto cercano con los animales, pero de igual modo es recomendable asistir a un profesional en el área que inicie un tratamiento basado en terapias que mejoren esta situación.


Miedos, Fobias y ataques de Pánico


Autor: © PSIGUIDE